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Domingo, 22 de agosto de 2004


Once upon a time, there was a girl...

Archivado en: 03. Angustias


-¿Por qué me mirais de ese modo?-Dijo la chhica entre sollozos-Yo no os he hecho nada

Estaba apoyada contra el cristal de la ventana.Lloraba.Silenciosa.Y hablaba con nadie.Sólo dejaba escapar sus preguntas al viento para probar suerte un día más a ver si obtenía respuesta a éstas.Pero nada.Nunca nada.Las preguntas eran cada vez más frecuentes.«¿Por qué no puedo ser como vosotros?»,«¿Por qué no me dejais acerarme?», «¿Qué tengo, para que me mireis así?», «¿Por qué sois tan crueles conmigo?», «¿Podré ser alguna vez como vosotros quereis?»... Cada día una más.Lo odiaba.Se odiaba a sí misma.Estaba como ausente para los demás.Tanto para ellos como para ellas.¿Por qué ellas podían tener siempre alguien que las escuchase? ¿Por qué ella misma no podía? ¿Por qué? Dejó escapar otro sollozo mientras cerraba con fuerza los ojos como para evadirse del mundo real.Y las lágrimas se derramaban más rápido por su semblante ya cansado del tedioso hecho de esperar y esperar en la oscuridad.Respiraba con dificultad.Pronto tuvo que verse obligada a apoyar la cabeza a la pared para intentar calmarse.Pero nada.Cuanto más pensaba en ello, más lloraba.Se echaba las manos a la cara, después tocaba la ventana.Todos allá afuera con sus vidas y ella allí.Desesperada por nada.Sus ojos se tornaban vidriosos con el simple hecho de pensar en esa frase.No quería pensar en ella, no, no, no.Rotundamente no.Pero su conciencia la traicionaba a drede.¿Qué había hecho ella para merecer eso? Cuando era ella misma, porque era ella misma y debía cambiar.Cuando cambiaba, porque era una falsa y debía ser ella misma. ¿Por qué no se ponian de acuerdo? Es más, ¿Por qué no, directamente, le decían que jamás sería «una de ellos» y que se fuese a freir espárragos? Sí, eso sería mucho mejor.Quizá así no se pasase las tardes y noches llorando.Quizá así no leería historias de amor y amistad una y otra vez.Quizá sólo así podría valerse por sí misma.Pero no, ellos dejaban que sufriera.Querían verla en un paupérrimo intento de mejorar delante de sus narices.Querían verla humillada al máximo.La querían ver sola y triste.Y lo estaban consiguiendo.

-Os odio-Consiguió decir en un susurro-Casii tanto como a mí misma y a mi pueril e infame vida de rastrera.-El odio se compaginaba en sus ojos junto con la tristeza.-Así que he de hacerlo.

Se levantó aún no muy convecida de lo que estaba dispuesta a hacer.Apagó la tele.Apagó el ordenador sin ningún preámbulo.Apagó las luces.Se oía su respiración.Agitada.Bastante, a decir verdad.Fue a la cocina y abrió un cajón.Cuchillos.Miró el filo.Suspiró.No podía.No de ese modo.Lo dejó en la encimera.Y con cara angustiada se miró por última vez al espejo.«Hazlo» decía su conciencia.Y lo hizo.Pronto se vio asomada a su balcón.Un séptimo.Y bufó.Cerró los ojos y respiró fuerte.

La gente se aglomeraba en la calle.Algunos chillidos de horror se alcanzaban a oir a lo lejos.Las madres tapaban a sus hijos los ojos y pasaban escandalizadas por al lado.Eso sí, sin perder detalle.Se oían sirenas.La policía, tal vez.Quizá la ambulancia.Ya no importaba.Había cerrado los ojos.

Status: Muerta


Escrito por Ángela El 08/22 a las 00:36
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