Archivado en: 11. Lágrimas
No soy lo que la gente piensa que soy. No soy tierna ni dulce. Ni agradable tampoco. No soy una de esas personas que hacen que la vida sea mejor; no lo soy, no. No estoy viva por dentro. No soy maja ni chata ni nada que se le asemeje. No soy una buena persona en verdad, y lo admito. No me gusta que me lleven la contraria. Soy mediocre, y no me gusta que me mientan, aunque yo lo haga. No me gusta que se metan en mi propiedad. No me gusta que me den de lado. No me gusta nada de eso. Y cuando, por lo que sea, esas situaciones se dan, me enfado y soy mala. Soy muy mala; cruel, insensible. Y me da igual lo que piensen de mí en ese momento. En entonces, en ese instante, en el que dejo entrever mi verdadero yo; y es, también, cuando la gente se da cuenta de todo. Algun@s, l@s más list@s, se percatan a la primera, otr@s, en su defecto, tardan mucho, incluso años enteros.
A diferencia de lo que pueda pensar la mayoría de mis amig@s, yo sé que soy una mala persona. Soy un 75% maldad, un 10% bondad y un 15% indiferencia. Mi humor es muy diferente al de l@s demás, soy sarcástica las 24h del día y, para colmo, a veces escupo las palabras. Algun@s me llamaréis sincera, a otr@s os caeré mal desde este post, habrá gente a la que habré cortado las alas diciendo toda la verdad sobre mí; pues bien, muy bien. Ya no puedo hacer nada. Juro que intentaré disminuir mi maldad, aunque no prometo buenos resultados. De todos modos, estoy convencida de que si os caía bien antes, os seguiré cayendo bien. Me conocísteis mala y mala sigo siendo. Excepto a un@s cuant@s, a l@s que he defraudado por completo, l@s demás, probablemente, continuaréis del mismo modo.
A l@s que no les importa un churro les diré que genial, cada un@ tiene sus cosas y que las suelte cuando quiera. A l@s que lo acepten aunque les haya parecido, al menos, impresionante, les diré que lo siento, no fue mi intención la de chafar todo el plan. Y a l@s que seguramente están pensando algo como «No me esperaba esto de ti», les diré que odio esa frase. [...] Quedó claro que no soy la niña del 10, sino la niña del 5. Aprobada, por los pelos, pero aprobada.