Archivado en: 13. Reflexiones
No, no está.Se acaba de ir. Me ha dejado con Sole y Lola. Dijo que volvería para la noche y que, seguramente, nos la pasaríamos hablando. No sé si creerle; siempre dice lo mismo, pero nunca es cierto. A veces ni siquiera cumple lo que dice. Yo creo que se ha cansado de estar conmigo. Soy tan pesada que ya no me soporta. Cuando sale a pasear me preocupo mucho y no sé qué decirle para que no lo haga. Me pone excusas tontas y posaea durante muchas horas. Pensará, supongo yo, sobre mí y mi poca autodependencia. Aunque tampoco le culpo; de hecho, una parte de mí apoya esa moción, pero en cambio la otra me dice todo lo contrario...
Me pongo muy triste cuando sale por la puerta y me sonríe melancólicamente. Dice que su sonrisa no es melancólica, sólo misteriosa. Yo no lo pienso, pero si lo cree... En cuanto atraviesa el umbral de la puerta me deja con un nudo en la garganta y un dolor extraño en el corazón. Para colmo, ni Sole ni Lola ayudan nada... más bien todo lo contrario. Espero que para cuando vuelva, ellas dos ya no estén aquí, de verdad que no las soporto. Nunca sé cuánto va a durar el paseo, lo que tengo asegurado es que volverá.Tarde o temprano, pero volverá.