Archivado en: 02. Alegrías
Como ella no hay ni habrá nadie. Supera a la perfección. Ella me mira desde la perfección y sonríe porque sabe que no llegaré nunca a alcanzarla. Su perfección es la mejor de todas. Es incolora, inodora e incorpórea. Es tan sutil como ella misma. Es suave como una brisa, ni fría ni caliente. Está ahí y no puede ser tocada por nadie excepto por ella. Los pétalos de la flor de cerezo son vulgares a su lado. Es interesante en cualquiera de los sentidos. Y la odio, la detesto, la aborrezo y me pesa, pero también la quiero, la adoro, me encanta e incluso me parece frágil.
El mayor reto no consiste en conseguir ser como ella, sino en hacer que ella reconozca que lo soy, aun en la imperfección de una servidora.
Este post va dirigido a la única persona en el mundo que me ha demostrado que no deja cabos sueltos y que no le falta ninguna pieza de su puzzle. A esa persona, tú sabes que me refiero a ti, le deseo lo mejor este año. A esa persona que no sé si continúa aquí o si ya ha logrado ser un montón de señores bajitos y gordos. Personalmente, y sin ánimo de ofender, prefiero que sigas intentándolo a que lo hayas logrado ya.
Digan lo que digan los demás, yo creo que mereces la pena en todos los aspectos. Eres fantástica. Y lo serás durante mucho tiempo, estoy segura. A ti, Marga.