Laburo España: 250.000 ofertas de empleo

Lunes, 24 de enero de 2005


Día 75: Bandadas de gorriones

Archivado en: 11. Lágrimas


Ayer miré por mi ventana y pude vislumbrar a lo lejos a mis antiguos compañeros. Aún recuerdo cuándo y cómo nos conocimos; yo no sabía hacer nada. Iba de ramita en ramita y siempre con miedo de caer al vacío. Hasta que, aquel día, ellos me pusieron las alas que he vuelto a perder. Aún puedo recordar cuántas veces caí al suelo. Aún puedo recordar ese vértigo que sentí la primera vez que lo conseguí. Aún, si me esfuerzo, soy capaz de recordar el olor del océano todas las mañanas, justo al alba. Y soy capaz de llorar riendo, recordando cuántas veces jugamos a imaginar que éramos capaces de alcanzar al sol. Y no sé qué habrá sido de todos vosotros. Francamente espero que estéis mejor que yo. ¿Recuerdas, Frankie, cómo nos reíamos juntas cuando Eliza hacía su baile bajo la lluvia? [...] Eran buenos tiempos. El mejor viaje, sin duda, fue el de Dakota. Éramos unos niñatos, pero fueron buenos tiempos.

Hoy de madrugada tuve un bajón. Alguien vino y me cortó las alas tan rápido como vosotros me las pusísteis. Lloré y lloré. Miraba hacia el cielo y deseaba salir allá afuera. Y volar, volar, volar para no volver jamás. Hablé con Meniku y no me fue mucho mejor. Yo no quería volver a aquel lugar. Yo quería estar con todos vosotros: Frankie, Eliza, Aaron, Jiro, Noah, Erin... os echo de menos. Echo de menos nuestras salidas nocturnas. Sí, se echan en falta. A vosotros mucho más. Meniku dijo que a lo mejor tenía que hablar con Ajay. Y yo, de tonta, le dije que tenía mi consentimiento. Ellos no me entienden; lo sé. Ahora, tras este pequeño gran fallo, lo único que puedo hacer es esperar. Esperar, esperar y esperar. Esperar para ver si afilan sus guadañas y me sentencian. Mientras tanto, yo estaré aquí. Mirando por la ventana. Mirando al océano. Mirando al cielo. Y soñando. Soñando despierta que puedo volver a volar. Soñando que venís a rescatarme de este lugar. Soñando, llorando sonriendo. Y, en el fondo sé que, algún día... algún día volaré. Y volveré a sentir ese viento fresco en la cara, golpeándome suavemente. Y podré cerrar los ojos y dejarme guiar, sin tener que pensar en nada en concreto. Sin rumbo fijo, sólo volando. Y me sentiré libre. Y, en el fondo sé que, algún día... algún día volaremos. Y volveremos a encontrarnos. Y retomaremos esas escapadas donde las dejamos, como si el tiempo jamás hubiera pasado. Y, si es preciso, incluso lloraremos juntos. Sin razón alguna, sólo llorando. Y nos sentiremos libres. Y, en el fondo sé que, algún día... algún día me reiré de esto y me parecerá una tontería. Y espero que ese día llegue pronto. Si no es así... yo siempre estaré aquí esperando junto a mi ventana. Junto a la ventana por la que se puede ver el cielo, el océano y el alba, pero no olerlos ni disfrutarlos.

Aquí, tranquilamente esperaré. Os esperaré.


Escrito por Ángela El 01/24 a las 16:06
(0) Comentarios • (0) ReferenciasPermalink


Referencias


URL para referencias

Comentarios


Comentar



Recordar datos






Los contenidos de esta bitácora están bajo una licencia de Creative Commons.

LaInformacion.com lainformacion.com - Medio Oficial de los Premios Bitacoras 2009