Archivado en: 02. Alegrías
Por primera vez en unas cuantas semanas, me veo realmente satisfecha de mí misma. Veo cómo el máximo esfuerzo que tuve que empeñar en mis metas ha valido la pena. Veo el por qué de las palabras de los que dirigen el cotarro y me siento muy pero que muy satisfecha conmigo misma.
Lo cierto es que pido disculpas si alguien se ofende con la gran oda a mí misma que estoy haciendo, pero es que verdaderamente me lo merezco. He sufrido muchísimo durante estos tres meses. He peleado, he llorado, me he hecho daño, pero he seguido al pie del cañón. Esperando valerme por mí misma para salir adelante sin ayuda. Esperando aprender de mis errores y, poco a poco, ir cometiendo menos.
Hoy he visto la felicidad frente a mí. Tan sibilina que incluso temía acercarme a ella. Pero ahí estaba, en forma de ochos, nueves y dieces. Y sí, me sentiré orgullosa de mis sacrificios mientras los resultados de éstos se vean y yo sea recompensada por ellos.
Sin duda alguna... esta vez no podría haberlo hecho mejor. ¿La próxima? Ya se verá.