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Nada es lo que era; ni soy yo ni soy ella. No me dejo convencer, pero ya nunca jamás volveré a ser como era yo. Supongo que jugué y perdí; nunca aprenderé a retirarme a tiempo. Últimamente es como si ella estuviera dentro de mí y me manipula como se le antoja. Pero... si se va... yo ya me he acostumbrado a ella.
Digo cosas incoherentes, hirientes y crueles. Trato de vencerme a mí misma para acabar, de ese modo, con esa parte de mí que odio fervientemente. Mas aunque a veces estoy a punto de conseguirlo, ella al final puede evitarlo y vuelve peor que antes. Si bien para mí no tiene sentido alguno, para quien esté leyendo esto... menos aún.
Será un momento de mi vida que durará poco... o eso espero. Un sentimiento de transición; yo habré sido así siempre, pero, hasta ahora, nunca me habré percatado de ello. Lo peor del caso es que... mientras ella es yo durante el tiempo que sea... después yo tengo lagunas y no recuerdo nada. "¿Dije yo eso?" es la frase que más pasa por mi mente ahora. Por lo visto, de momento solo ha conseguido ser propietaria de mi boca. Cuando tengo que escribir, ella no manda sobre mí. Solo soy su marioneta cuando llega el momento de hablar.
Hoy preferí callarme a fastidiarla, decidí guardarme mi opinión acerca de un tema que, según mi punto de vista, da mucho que hablar. Supongo que esta medida durará poco... o lo espero, mejor dicho. Mientras tanto, trataré de estar el menor tiempo pensando en eso y seguir mi vida como hasta ahora. Al fin y al cabo, a lo mejor los demás no han notado nada. Y... siempre puedo quedarme callada, quietecita y en el mismo sitio, esperando a que yo vuelva de verdad y que, esté donde esté, pueda encontrarme. Un sitio relativamente fácil... un sitio grande y en el que haya muchas cosas... un sitio... como un área de servicio.