Archivado en: 11. Lágrimas
Hoy no tengo nada que contar. Hoy me sentaría a esperar la despedida del sol, pero no puedo. Hoy estoy melancólica.
Muy poca gente sabe que lloro siempre cada vez que voy a la cocina después de comer. ¿Y por qué? No lo sé. Será el hecho de ver cómo se pasan uno a uno los días frente a mi mirada. Danzando para mí algo que ya no tiene sentido. Pero yo aguanto; ahí, al pie del cañón y sin dejar que me venza mi pesimismo. A veces (pero solo a veces) consigo engañarme tan bien que hasta me creo mis propias mentiras. Y me río, y soy simpática y soy graciosa y soy feliz. Otras (la mayoría) me hago la dura cuando miro hacia delante y lloro cuando nadie me ve.
Y echo la cabeza hacia atrás y me dejo llevar por los fantasmas de mi pasado. Y me desgarran, consumiéndome día a día. Porque cada paso que doy hacia delante es, en verdad, uno hacia detrás. Cuando nadie me ve juego a volver al pasado; y a veces me quedoen un día que ya haya vivido. Pero luego no se lo cuento a nadie porque es un secreto.
¿Quién me iba a decir a mí que la mayor sonrisa que conseguiría verme en el espejo sería una dibujada en una cara llena de lágrimas? ¿Por qué sonrío, si en realidad no quiero? ¿Me sonrío a mí misma para darme esperanzas y prometerme que puedo seguir hacia delante cuando en realidad sé que no puedo? ¿Qué he hecho? ¿Qué estoy haciendo?
Estoy cansada de mi vida; cansada de ir todos los dichosos días por el mismo camino al instituto. Con la misma música en mi MP3, con los mismos pasos andados, con el mismo tiempo y con la misma actidud. Estoy cansada de no poder escaparme y de tener que hacerme la dura. Estoy cansada de mi misma y de mi monotema. Estoy cansada de vivir entre imaginaciones y sueños. Estoy cansada de todo eso. Estoy completamente harta. De verdad.
Me merezco algo mejor... una vida que tenga un poco de color y de alegría. Una vida como la de los demás. Yo solamente quiero encontrar la felicidad, sea donde sea. Por favor, necesito una vida. Una buena vida. No mi vida; odio mi vida