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Con frecuencia, antes de salir de casa, pienso en si será la última vez que mire mi estantería "No soy el típico friki", que vea a mis padres, que moleste a Lucía o que me pelee con Blanca. A veces hasta incluso pienso en si será la última vez que salga a la calle.
Cuando era más pequeña, allá por los ocho, nueve o diez años, mamá tuvo una mala época. A decir verdad no podría explicarlo, porque no era lo suficientemente mayor como para comprenderlo ni lo bastante niña como para querer hacer oídos sordos. Pero así y todo, la poca inocencia que me quedaba, sin saberlo, la empleé en no querer entender nada, en pensar que se solucionaría y en rezar, de aquella entonces, claro.
Especialmente a la tarde, a las dos cuarenta y cinco, que era a la hora que salía -ni un minuto más ni uno menos-, mamá estaba en los peores momentos del día. A veces ni siquiera me decía adiós, porque estaba dormida. Y yo, sin dejar que me viese nadie, me acercaba a ella y la besaba en la mejilla. Incluso recuerdos muchos "Te quieros" a punto de llorar. Supongo que si me pasase ahora sería una tremenda tontería.. pero yo no quería perder a mi mamá.
El primer año, o quizás los dos primeros, deseé un móvil solamente porque los demás tenían. Más tarde, en cambio, lo quería porque sentía la terrible necesidad de estar ligada de alguna manera a mi casa. Por recados, por avisos, por emergencias... Yo iba a clase por la tarde solo porque era obligado, pero lo que quería era quedarme en casa, vigilando a mi mamá. Sí, una absoluta tontería.. no tengo remedio.
Supongo que, como todos los niños, tenía miedo de que pudiera suceder algo. Sobre todo, más que otra cosa, tenía miedo de no haberme despedido bien en el hipotético caso de que pasara cualquier cosa. Por eso siempre procuraba susurrar un "Te quiero" antes de salir de casa. Cuando terminaban las clases yo miraba mi móvil, y deseaba con toda mi alma que no me hubieran llamado, porque eso significaría que todo iba bien. A veces había llamadas perdidas y me daba cosa tener que mirar de quién eran... luego eran tonterías... pero sí recuerdo alguna que otra vez que la llamada era de casa.. y yo corría y llegaba en dos minutos.. y luego me inventaba cualquier historia o directamente hacía que no pasaba nada.
En el 96, o quizás pasó en el 97, en Alicante hubo una riada. Y recuerdo aquel día como si hubiera sido ayer. No por las noticias, ni por los periódicos ni nada de eso.. si no por lo mal que lo pasé. De aquella entonces, Lucía iba al instituto.. y Blanca y yo, al colegio, siempre acompañadas por mamá. El cielo estaba gris oscuro, y se podían ver trocitos de cielo color amarillo. El cerebro actúa de manera extraña, pues siempre que cuento o recuerdo esto, lo asocio con la palabra "lobo".
Recuerdo cuál era mi almuerzo: unas galletas de dinosaurio. Recuerdo que tuvimos que parar en un estanco que había de camino al colegio. Lo recuerdo todo.. o casi todo. Pensaba en Lucía.. pensaba en papá... y tuve miedo. Miraba por la ventana, ya en casa, sana y salva, con mamá y con Blanca. Nunca sabré de verdad lo que les pasó a ninguno de los dos.. pero tampoco quiero saberlo. Llegaron.. el caso es que llegaron.
Cuando mamá nos sorprendió a Blanca y a mí con lo de que papá había tenido un accidente de tráfico creía que me hacía pis encima. Sí, yo era pequeña, ¿y? Pocas han sido las veces que he sufrido por cosas como ésas, pero... por la poca experiencia que tengo, he decidido tomar esta medida: no salir de casa sin fijarme en todo lo que me reodea y en todos los que me rodean. Además de dar un beso siempre antes de salir por la puerta. ¿Quién sabe si volveré? en ese caso, merecen una buena despedida
P.D: A ver si os estirais y poneis un comentario, ¿eh? que llevamos sequía xD