Archivado en: 12. Miscelánea
Finalmente, volvemos de las rebajas. Asfixiadas, queriendo que nos claven mil dagas ardientes en el corazón y nos unten con aceite y nos prendan fuego antes de aguantar un solo segundo más de pie, sin poder sentarnos. Habiendo recorrido de arriba a abajo todo el centro comercial en busca de ropa bonita y barata, bueno.. y por supuesto, de nuestra talla.
Tras intentos nulos de encontrar prendas con dichas características, Ángel nos ha recogido y hemos podido gozar del coche, en lugar del autobús -del cual ya hablaré otro día-. Al final, Lucía se compró tres camisetas de Jennyfer y yo el vestido para la boda y el bautizo de mi prima Alejandra -es en octubre, pero es que yo soy muy precavida (jojo!) - también en Jennyfer.
¡Ah, Jennyfer! Donde se hace el 40%, 50% y 70% de descuento en las prendas aunque éstas cuesten 12€. Siempre es un buen recurso cuando se está de bajón y se necesita ir a comprar algo de verdad, no simplemente a observar prendas feas y no tan feas, pero igual de caras.
Aspiro a poder comprar en Pimkie; supongo que es un sueño irrealizable.
Escuchando: Heaven (DJ Sammy)
Sintiendo: Que las rebajas aquí son una puta mierda... y que me duelen los pies de una manera que yo creo que si los meto en leche hirviendo hasta me sentiría más aliviada.