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El destino me ha fallado, pero no le guardo rencor. Para los que ya me conozcais, bien por el msn -el cual, dicho sea de paso, me odia-, bien mediante mis posts, sabeis que hay veces que mi reacción ante días como los de hoy es simple y llanamente la indiferencia. Paso a un estado de completa tranquilidad y absolutamente nada puede alterarme -si acaso, una plorera de las del 5-IV.
Hoy ha sido un día exraño, uno de los más largos de lo que llevo de curso. Por suerte el hecho de ser viernes y comienzo del puente de Halloween me ha conseguido la paciencia suficiente como para aguantar siete horas encerrada. En un impulso decidí ir a la reunión acerca de la nueva revista del instituto. En la lista de mis pros y mis contras había muy pocos puntos positivos, pero de todos modos me daba exactamente igual. No tengo nada que hacer ni nada que perder.
Aún quedan dos días, y salvo que entre mañana y pasado me encuentre a la persona de mis sueños de la manera más romántica habida y por haber, dudo muchísimo que mi súplica disfrazada de reto se haga efectiva. Me gustaría llorar, porque ciertamente la situación es más frustrante que cualquier otra cosa, pero la verdad es que no me va a ayudar en absoluto, aunque creedme: son ansiosas mis ganas por hacerlo, ¿eh?. Nah, no merece la pena.. hay que sonreir siempre y no ver la parte negativa. ¡Vaso medio lleno, no medio vacío! Además, me pondría enferma, y no quisiera pasarme el puente sola, estudiando, haciendo deberes y enferma. ¿Y qué más? ¿Alguien quiere lanzarme kikos a ver si los cojo con la boca como un mono de feria? Ah, no, disculpad. Eso ya lo hizo hace dos años Rubén.
Escuchando: Nada
Sintiendo: Que estoy muy tontona