Archivado en: 02. Alegrías
Ayer volví a hablar con Marta, mi Martita. Fue breve, conciso y, en cierta medida, hasta insípido; pero no para mí.
Me contó que no hacía más que vaguear ("lo de siempre", aclaró); que últimamente lo único que hacía bien era eso y ponerse en el ordenador. Y me sentí identificada.
Fue como si nos hubiésemos topado, con un coscorrón en la cabecita al estar caminando mirando al suelo, como solíamos y solemos hacer. Y es que, de vez en cuando ,conviene tener este tipo de reencuentros. :)