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Cuando era más pequeña solía tumbarme en el suelo del parque, cuando hacía bueno, y ver el cielo y las cabezas de las personas que pasaban alrededor.
Otras, me gustaba abrirme de brazos y dar vueltas sin parar, marearme y entonces tumbarme... era como si estuviera volando, y me hacía sentir en otro mundo.
Movía las manos, los dedos, y entornaba los ojos para imaginar que las formas de las nubes las hacía yo con mis propias manos. A veces chillaba cuando daba vueltas.. y la voz se me apagaba al estar en el suelo.
Tendría que perder la vergüenza y volver a hacerlo... solía relajarme. ¿Lo haría ahora?